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> Sierra de las Nieves - Pueblos > Alozaina
PUEBLOS
   Alozaina

Que nadie dude que una visita cabal a Alozaina requiere de tiempo suficiente para pasear por sus calles, con la típica arquitectura de los pueblos de la comarca: rojos de techo y blanco de fachada. Los vecinos, llamados pecheros, lo saben, y la historia, que denominó a este pueblo como "un lugar bueno y sano", convirtió a Alozaina en un rincón especial para disfrutar del descanso amigable y acogedor de la sierra que mira al valle.

Alozaina ofrece de todo un poco: vistas de ensueño, buena comida, alojamientos de calidad, artesanía viva, una granja escuela donde los niños aprenden a convivir con la naturaleza y hasta una casa de reposo para amantes de la vida espiritual. Alrededor, la naturaleza impoluta de la Sierra de las Nieves tiñe de colores el peculiar devenir del tiempo, desde el amanecer amarillento hasta la puesta de sol rojiza. Huele a especias de la sierra, esos aromas que otorgan a las aceitunas la categoría de joyas del sabor. Que nadie dude pues que una visita cabal a Alozaina requiere de tiempo para impregnarse de la profunda personalidad de esta atalaya que mira al mar Mediterráneo.

El patrimonio cultural rebosa historia. Ya en el Paleolítico Superior había familias disfrutando de este enclave en la Cueva del Tajo de Jorox o de las Vacas. Un pequeño idolillo en forma de huso, que se conserva en el Museo Provincial de Málaga, atestigua también la presencia del hombre durante el Neolítico y épocas posteriores.

De los monumentos que posee, cabe destacar la Iglesia Parroquial de Santa Ana, construida tras la conquista cristiana y reformada en 1605 y 1770. Tiene planta de cruz latina, con todas sus cubiertas de madera y elevándose sobre las demás la de crucero. Destacan en el templo la tribuna, situada a los pies, que se soporta con un arco rebajado, y dos capillas cubiertas con bóvedas de arista, situadas a ambos lados de la nave central junto a los brazos del crucero.

La iglesia semirupestre del Hoyo de los Peñones, ermita mozárabe situada a dos kilómetros del pueblo en dirección a Casarabonela, está asociada a una necrópolis y pertenece al poblado de El Albar, de los siglos IX-X. Constituye una importante muestra del fenómeno mozárabe de Málaga. De la necrópolis se excavaron 122 tumbas, muchas de niños, lo que indica una fuerte mortalidad infantil de una comunidad dedicada principalmente a la ganadería. La existencia de un panteón familiar es indicio de distinciones sociales.

El cementerio, siempre bien cuidado, está situado junto al antiguo camino de Guaro, y se construyó gracias a la donación de la duquesa de Montellano, en el siglo XIX, con la cláusula de que fuera regentado por la Hermandad del Santísimo Sacramento. Es por tanto el único cementerio de la comarca que no es de propiedad municipal.

 

 

Alozaina, que significa pequeña fortaleza, lugar bueno y sano, de silueta altiva y bella, marca en tránsito entre la Hoya de Málaga y la Sierra. Sus tierras, ricas en restos arqueológicos, combinan armoniosamente importantes cultivos de olivos, frutales y cereales que sustentan la economía local con la majestuosidad de Sierra Prieta.

 

 

Artesanía

La riqueza de Alozaina (y su pedanía de Jorox) ha sido patente desde antes de la dominación musulmana. Pero fue entonces cuando se creó la base del tejido económico que perduraría hasta bien entrado el siglo XX. Junto al cauce del río Jorox existieron nueve molinos de harina, de los que seis aún se conservan en buen estado, si bien ninguno cumple su cometido actualmente.

También perduran antiguos oficios artesanales como la fragua que, usando todavía el carbón como materia prima para calentar y fundir el metal, produce elementos propios de la forja artística como barandas, balcones, puertas, etc.

A la salida del pueblo existe un tejar que sigue utilizando técnicas tradicionales.

No olvidamos en nuestra visita probar las aceitunas y encurtidos que las cooperativas locales Acenal y Copusan saben elaborar con tradición artesana, alcanzando reconocido prestigio por su excelente calidad.

 

Leyendas

En Alozaina se cuenta la leyenda de María Sagredo, heroína singular que defendió al pueblo de un intento de asalto durante la rebelión morisca, en 1570, cuando en la villa sólo había mujeres, niños y ancianos. Pero la leyenda va más allá y asegura que esta brava mujer se fijó en unas colmenas, que inmediatamente arrojó a los moros. Los enjambres atacaron con furia a los sitiadores de la villa que hubieron de retirarse al grito de malditas sean las moscas de tu tierra.

 

Fiestas

Uno de los ciclos festivos más ricos de la comarca es el de Alozaina. Tras las agitadas navidades, poco antes de la Cuaresma, se celebra el Carnaval de la Harina, durante el cual los vecinos se enharinan con decisión y mucha diversión.

Durante la Semana Santa, las procesiones, las escenificaciones de la muerte de Cristo y la música se tornan en un sentimiento que inunda el pueblo de olor a vela e incienso.

Al apuntar la primavera, las Cruces de Mayo se desarrollan de doble forma: se colocan altares en la localidad y al siguiente día, el primer domingo de mayo, se celebra la Romería de la Santa Cruz de Jorox, con una carreta que lleva una cruz de espejos y cristal.

Con los calores casi en la puerta, se celebra la Semana Cultural, que amalgama erudición y divertimento; y a finales de julio la Feria de Santiago y Santa Ana, explosión de casetas y música festiva.

Habrán de llegar los frescores de septiembre para disfrutar de la feria de la Aceituna, que coincide con la recolección, aún verde, de este exquisito fruto.

 

© 2004 - 2008. Asociación Cultural Banda de Música de Alozaina