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> Sierra de las Nieves - Cultura y Fiestas > Antiguos Oficios
CULTURA Y FIESTAS
 
   Antiguos Oficios

Algunos oficios han tenido tal trascendencia que forman parte ya de la historia de la Sierra de las Nieves, y son los siguientes:

 

NEVEROS

La palabra nevero en la Sierra de las Nieves puede significar tres cosas. Lugar donde de forma natural se acumula la nieve por medio de las ventiscas, pozo o cavidad donde era llevada esa nieve para conservarla hasta el verano, o persona que se dedicaba a realizar esas labores.

La actividad del nevero fue regulada legalmente y el hielo se consideró un artículo de lujo muy demandado en toda Andalucía.

Solían ser las últimas nevadas las que mejor se aprovechaban por la calidad de la nieve. El trabajo comenzaba al final del invierno o a inicios de la primavera. Durante varios días cuadrillas de hombres se encargaban de recoger la nieve mediante espuertas y capazos y llevarla al interior de los pozos donde con la ayuda de grandes mazas de madera era prensada y compactada hasta convertirla en hielo. Una vez lleno el pozo el preciado elemento se aislaba del exterior mediante una gruesa capa de material vegetal (sobre todo aulaga morisca) y otra superior de tierra arcillosa apisonada. El pozo quedaba así sellado hasta el momento de abrirlo.

En verano, cada conjunto de pozos contaba con un encargado que pasaba casi todo el tiempo junto a ellos con la misión de vigilarlos y de vender la nieve. Bien caída la tarde se abría el pozo y la nieve era cortada en grandes bloques, que se metían en serones especiales, totalmente recubiertos de paja que hacía de aislante. El transporte se hacía caída la noche, sobre bestias. Antes pesaban la carga, que como es normal, tenía otro peso al llegar a su lugar de destino.

El uso que se daba a esta nieve podía ser diverso. En algunos casos servía para conservar medicamentos y alimentos, otras veces su fin era el uso terapéutico en hemorragias, inflamaciones y dolores, aunque la mayoría de las veces su utilidad era la de materia prima para la fabricación de helados y horchatas, o bien para enfriar las bebidas en fiestas, ferias y verbenas.

Esta actividad fue prolífica hasta la aparición, a principios de siglo, de las máquinas industriales donde se producía hielo a gran escala.

Algunos de estos pozos de nieve se encuentran actualmente restaurados en el interior del Parque Natural Sierra de las Nieves, en los términos de Yunquera y Tolox, y pueden ser visitados. De otros muchos quedan vestigios de su presencia.

 

 

NEVERO. Antiguo nevero restaurado en el paraje de los Quejigales, cerca del Puerto de los Pilones.

 

 

CARBONEROS Y PICONEROS

Otro ilustre oficio de la Sierra de las Nieves era el de Carbonero o Piconero. Mediante la poda y tala de árboles se conseguía la madera necesaria para la producción de carbón y picón vegetal en los llamados “Hornos de Carbón y Picón”. Con la madera más gruesa se producía carbón. Este se hacía en hornos, que después eran reutilizados para sacar picón con las ramas más pequeñas de los árboles. Se necesitaba una combustión ideal y muy controlada, para que en el momento adecuado se apague el fuego.

 

 

CARBONEROS Y PICONEROS. Antiguamente se talaban árboles de la Sierra para la producción de carbón y picón.

 

 

Hay que decir que la práctica continua de estas actividades fue perjudicial para los bosques de toda el área de la Sierra de las Nieves y su entorno ya que era frecuente una mayor explotación del recurso que la regeneración natural. Encinas y quejigos fueron los más castigados, pues estas especies producen un carbón de alta calidad, llegando incluso a desaparecer bosques enteros. Testigo de esto son los deformados quejigos de montaña de las cumbres de la Sierra de las Nieves, efecto de este aprovechamiento.

En la actualidad la producción de carbón y picón en la zona es muy reducida, prácticamente limitándose a utilizar restos de la poda de los árboles frutales, sobre todo olivo y almendro.

 

LA ERA

La actividad agrícola ha sido siempre una ocupación mayoritariamente difundida entre los habitantes de la Sierra de las Nieves y su Entorno, si bien la mecanización y las nuevas técnicas han transformado el quehacer diario en esta actividad. Sin embargo hasta no hace mucho tiempo el trabajo manual y con la ayuda de animales era la única forma de hacer las cosas. El ejemplo más palpable de este estilo de vida seguramente es el del trabajo en las eras, en las que, durante el verano, se concentraba gran parte de la vida agrícola. En ella curtidos agricultores, jóvenes, niños e incluso mujeres, pasaban los días de calor tratando con animales y herramientas, y esperando que entrara el viento que facilitaba la tarea.

 

 

LA ERA. En la Era se realizaban gran parte de las actividades agrícolas con la ayuda de animales mediante métodos artesanales.

 

 

Una vez secos los campos de cereales y legumbres, se procedía a segarlos o arrancarlos, todo de forma manual, agrupando las mieses en grandes manojos llamados gavillas. Las gavillas eran recogidas del campo y cargadas en mulos para ser trasladadas a la era. Es el proceso denominado barcina. Dado el poco peso de las mieses pero el mucho volumen que ocupaban, la carga de los mulos era más cuestión de equilibrio que de peso.

Una vez las mieses eran descargadas en la era se procedía al empalvado, labor consistente en soltar y distribuir las gavillas sobre el suelo formando un circulo, constituyendo lo que se llama la palva. A partir de entonces comenzaba la trilla, primero mediante un pisoteo de los mulos para aplastar la palva y luego con la ayuda de un rulo o trillo que conseguía triturar la paja y sacar a las semillas de su envoltura.

Lo siguiente es aventar, es decir, lanzar hacia arriba la mezcla de semillas y paja que dejó la trilla para que el viento las separe por su diferencia de peso. Por este motivo las eras se construían en lugares expuestos y aireados. Este trabajo a veces se convertía en pesado e interminable, sobre todo cuando el viento no hacía acto de presencia o era cambiante. Para estos casos, una pequeña banderola de tela colocada en un borde de la era tenía gran utilidad, ya que desde la preciada y escasa sombra que otorgaba la pared del cortijo o un árbol cercano, y junto aun buen y fresco botijo, se comprobaba si había un viento propicio.

Para finalizar solo quedaba poner a buen recaudo el fruto del trabajo, el grano al granero y la paja al pajar. Animales y hombres obtenían la recompensa a su duro trabajo.

Tras las dos jornadas de intenso trabajo que solía requerir todo el proceso, no había descanso posible ya que era necesario comenzar de nuevo hasta completar toda la cosecha.

 

PASTORES Y CABREROS

La actividad ganadera ha sido siempre ocupación principal de muchos de los habitantes de la Sierra de las Nieves y su Entorno, dominando casi en exclusiva la cría de ovejas y cabras. Esta era una vida dura y de largos periodos fuera de tu casa, sobre todo en la sierra. Los cortijos eran la vivienda habitual o incluso, vivían en refugios como cuevas y tajos que la adecuaban como viviendas temporales.

Elemento indispensable eran también las fuentes, normalmente cerca de los cortijos, pero a veces en lugares insospechados. Cada pequeño manantial era aprovechado mediante la construcción de un gran pilar donde se almacenaba agua suficiente para abrevar al ganado.

 

 

PASTORES Y CABREROS. Piara de cabras saciando su sed en un abrevadero.

 

 

El fruto de este estilo de vida era leche fresca diaria que servía para convertirla en preciados quesos, o carne procedente de las crías, chivos o borregos que estaban muy bien cotizados en el mercado, sobre todo en los años en los que la carne era poco menos que artículo de lujo.

Existía una transhumancia local consistente en bajar los rebaños de las frías cumbres en invierno, hacia los campos cultivados, para volverlos a subir durante el verano, asegurándose así los frescos pastos más tardíos que se dan en la parte alta de las sierras.

Esta actividad ganadera no siempre ha estado en consonancia con la conservación de las principales especies vegetales de la Sierra de las Nieves, ya que frecuentemente el sobre pastoreo provocaba un freno importante en la regeneración vegetal de estas especies, así como facilitaba la erosión de los suelos que quedaban con poca cobertura vegetal.

Hoy día, se están intentando poner definitivamente en marcha programas y cupos ganaderos que aseguren la pervivencia de esta actividad histórica sin poner en peligro la conservación de los valores ecológicos de la Sierra de las Nieves.

 

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