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Artesanía |
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La
Artesanía
de la Sierra
de las Nieves
goza de
una gran
vitalidad,
si bien
aquellos
objetos
ligados
a actividades agrícolas
en decadencia,
sin apenas
demanda,
tienden
a dejar
de fabricarse,
tal como
ocurre en
todas partes.
Existen
varios talleres
que trabajan el
hierro.
Antiguamente,
su actividad
se centraba
en la fabricación
de herraduras,
arados y
otros aperos
para el
ganado y
el trabajo
en el campo,
pero en
la actualidad
la mano
fuerte y
el golpe
acompasado
del herrero
-con la
ayuda del
carbón,
que todavía
sigue utilizándose
para calentar
y fundir
el metal-
sirven para
producir
piezas de
forja artística
como rejas
y muebles.
La
talabartería
y albardonería
-fabricación
de aparejos
y ropa para las
bestias
y caballos-,
unos oficios
ya desaparecidos
en muchos
lugares,
aún
se trabajan
en varios
talleres
de la S
ierra. En
ellos pueden
adquirirse
o admirarse
estos aparejos que
se utilizan
para vestir
las caballerías:
jalmas,
sobrejalmas,
albardones,
ataharres
o jáquimas,
siempre
dedorados
con bordados
y borlas
de gran
colorido.
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TALLER
DE UN ARTESANO
DE LA SIERRA.
A pesar de la
mecanización
del campo, muchos
de los antiguos
artesanos has
continuado con
su labor. |
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La
fabricación
de útiles y
herramientas con
fibras vegetales como
el esparto,
el mimbre, la
ca ña o
la pita fue
antaño importante,
pero poco a
poco va abandon ándose, y
ya tan solo entre los
mayores, mujeres en
muchos casos,
puede encontrarse quienes dominen los
diferentes oficios.
Tras la recogida y tratamiento
de estas fibras, los artesanos
elaboran cestos, canastos,
espuertas, esteras, serones,
alpargatas o
tiras de pleita para hacer
los quesos.
Sin embargo, otros
oficios antiguos har
resurgido con fuerza. Es
el caso de los ceramista
o los carpinteros. Varios
talleres en la comarca
combinan las ancestrales
técnicas
de los alfareros con
modernos esmaltes
y tratamientos, con
resultados sobresalientes. Algunos
carpinteros fabrican
muebles artesanos a medida
y por encargo, en los que
la talla manual y el dise ño
dotan de singularidad a
cada una de las piezas.
En
los últimos
años,
además,
nuevos artistas y artesanos dedicados
a actividades tan
dispares como la pintura,
los trabajos en
vidrio o la escultura han
ido surgiendo o asentándose
en estas tierras.
En
todos los casos, lo mejor
es acercarse al taller
del artesano, conversar
tranquilamente, embeberse
del ambiente y, al final,
comprar algo que nos recuerde
nuestro paso por la Sierra
de las Nieves y que nos
devuelva a los tiempos
en que los artesanos eran
una pieza fundamental en
el engranaje de la vida
cotidiana de nuestras ciudades
y pueblos.
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