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> Artículos > De la Expresión Musical a través del Mito de Orfeo
ARTÍCULOS
   De la Expresión Musical a través del Mito de Orfeo

Tomemos por ejemplo el mito de Orfeo, un ser humano capaz de crear una música tan sublime que hacía estremecerse a todas las criaturas que lo rodeaban, e incluso las rocas, al agua, al viento o al fuego. Pero, ¿a quién o a qué dedicaba Orfeo su música?, ¿qué o quién condujo a Orfeo a desarrollar su don sobrenatural?

Digamos que la música es una expresión, digamos que la expresión es un leguaje, digamos que el lenguaje más básico es el de las emociones, y que la emoción más intensa es el amor. Sí, Orfeo había aprendido a amar a todas las criaturas que lo rodeaban, e incluso a las rocas, al agua, al viento y al fuego, y había expresado su amor por medio de la música de una manera tan fiel que aquellos no podían sino corresponderle. Pero el Dios del Amor sabía que Orfeo todavía desconocía el amor más íntimo y vulnerable: el amor hacia su otra parte, la parte que una vez estuvo unida a él, cuando los seres humanos tenían dos cabezas, cuatro brazos, cuatro piernas y dos sexos, y que le fue arrebatada a causa de una conspiración divina. Fue el propio Cupido quien presentó a Orfeo Eurídice, de la que éste cayó inmediatamente enamorado al reconocer en ella aquello que lo completaba. Así, aprendió a amar Orfeo a Eurídice, y a ella dedicó su música hasta que Eurídice murió a causa de la picadura de una serpiente.

¿Por qué el destino, los Dioses, decidieron arrebatar a Orfeo aquello que consumaba su ser de vivir?. ¿Acaso el Dios del Amor sintió celos de Eurídice al robar ella para su intimidad todo el amor universal de Orfeo, y fue él quien le envió la serpiente cual Eva...?

Lo cierto es que Orfeo quiso recuperar a Eurídice de la muerte, y para ello se sirvió de la única arma que conocía: la música. Si antaño expresó su amor con tal fidelidad que nada pudo serle indiferente, ahora expresó su desesperación con tal intensidad que el Dios de la Muerte le permitió llevarse de su casa a Eurídice, sólo que para recuperarla no debía volver a mirarla hasta haber pasado el umbral que separa el reino de los muertos del reino de los vivos.

La conspiración de los Dioses supo elegir bien la trampa, como siempre, y Orfeo, por culpa de mezclar su amor con su desesperación, no pudo evitar la tentación de volver a mirar a Eurídice justo en el umbral que separa el reino de los vivos del reino de los muertos.

 

Si Orfeo pasó del amor a la desesperación cuando murió Eurídice, tras perderla nuevamente pasó de la desesperación al odio. Orfeo expresó su odio hacia sí mismo por ser él mismo el culpable de su destino, y para ello hizo uso de la música. Su música fue tan fiel a su odio que fue capaz de destruir todo su amor y su desesperación, de tal manera que solo habitó el odio en su alma, y este odio se extendió a todo lo que lo rodeaba, y su música, tan fiel a este odio, hizo estremecerse al mundo, henchido de deseos de  destrucción. Al ser Orfeo la fuente de tal emoción, atraja hacia sí los deseos destructivos de todo lo que lo rodeaba, muriendo entre agonías indescriptibles, y muriendo con él su música, su peligroso lenguaje.

Pero, ¿qué simbolizaba en realidad este historia?, ¿qué aprendizaje puede transmitirnos?. En primer lugar, el mito deja patente que Orfeo era un ser poderoso, capaz de conmover hasta a las piedras, pero también era un ser vulnerable, capaz de derrumbarse por una ausencia. En segundo lugar, el mito establece tres niveles expresivos respecto a su música: la expresión del amor, la expresión de la desesperación, y la expresión del odio. En tercer lugar, el mito sugiere una conspiración divina, la tragedia de un destino ineludible. ¿Por qué?.

La música era el poder de Orfeo, y el poder de la música era la expresión, y el poder de la expresión era la emoción, y el poder de la emoción era la fidelidad, y el poder de la fidelidad: su "confianza"; ahí reside la clave de la destrucción de Orfeo, que condena su felicidad al pecar de desconfiado. Los Dioses impusieron aquella condición porque sabían que Orfeo necesitaría volver a ver a Eurídice, necesitaría resolver su incertidumbre porque Orfeo no era fiel a los Dioses, no era capaz de amar a aquellos que provocaron su desesperación, y por lo tanto no confiaba en ellos, tuvo miedo de ser engañado y que tras él no lo siguiera Eurídice hasta el reino de los vivos.

Los Dioses quizás enviaran esta lección a la humanidad: ama a todo lo que te rodea, incluso a lo que no puedes ver, incluso a aquello que te hace dudar, incluso a aquello que te conduce a odiar y destruir; pues la tragedia es sólo un juego con el que aprender estas lecciones: el amor, la desesperación y el odio, así como sus derivados: la felicidad, el pecado y el miedo, y sus consecuencias: la creación, la incertidumbre, la destrucción; todas entran en el juego de la tragedia, todas participan de la sinfonía de Orfeo, de la dirección de los Dioses, de su legado al arte musical; pues como todo buen músico sabe, la expresión musical es poderosa y vulnerable, y necesita de tales procesos, de las tensiones y distensiones, del contraste, del principio y del final.

 

JOSÉ ANTONIO ARIZA RODRÍGUEZ

Maestro en Educación Musical. Prf. Superior de guitarra. Estudiante en Grado Superior de Canto

 

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