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> Artículos > Música y Masonería: Breves Apuntes sobre una Visión Global del Tema
ARTÍCULOS
   Música y Masonería

Los diversos pensamientos que pasan por nuestra cabeza al escuchar los términos "música" y "masonería" pueden ser de amplia diversidad y de distinta naturaleza. Con respecto al primero -tan familiar por todos los q vivimos, sentimos y amamos profundamente el hecho musical- hay que comentar que existen multitud de definiciones en función del contexto histórico, el sentido estético subyacente de una época concreta o la propia opinión de un destacado autor. En la mayoría de los casos todavía resuena en nuestras mentes aquella definición tan conocida que nos decía: la música es el arte de combinar sonidos... Pero en relación al segundo, masonería, entramos en un mundo de tabúes, leyendas, oscurantismos, supersticiones, verdades a medias y mentiras que han dado que hablar y sobre todo que escribir en casi todas las partes de la geografía mundial. Y si ya juntamos ambos términos dando como resultado "música y masonería", el interés a la par que la curiosidad investigadora se apoderan de nosotros llegando incluso a seducirnos.

Es pos ello que presentamos en este escrito una serie de breves alusiones sobre la música y la masonería con la finalidad de ofrecer una visión globalizada de éstas, intentando establecer las posibles influencias, relaciones e implicaciones de la una para la otra -si se puede hablar en tales términos-.

No obstante, comenzamos primeramente definiendo qué es la masonería o francmasonería. Ésta se constituye, siguiendo los estudios realizados por el profesor José Antonio Ferrer Benimeli -uno de los máximos exponentes sobre la historiografía masónica- como una sociedad "discreta" y no secreta como se ha venido presentando desde sus orígenes hasta prácticamente la actualidad.

Esta asociación se rige por unos estatutos (como cualquier otra institución o agrupación de personas formalmente establecida) y por un sistema ritual donde sus miembros mantienen reuniones -también llamadas "tenidas"- en unos determinados lugares o logias y que, en definitiva, son conducentes a la perfección personal. Basada en las formas de organización gremial de las antiguas corporaciones medievales de constructores de catedrales (lo que ha venido a llamarse por los historiadores como la "masonería operativa") fue evolucionando hasta convertirse en una asociación que dio finalmente cabida a personas, no sólo procedentes del ámbito de la construcción de templos sino de otras de diversa procedencia profesional y social (es la llamada "masonería especulativa o filosófica"). Y es así como quedaría configurada de forma aproximada a la conocida en la presente. "La masonería se puede considerar, pues, desde su nacimiento, como una escuela de formación humana que, abandonadas completamente las enseñanzas técnicas de la construcción, se transforma en una asociación cosmopolita que acoge en su seno a hombres de diferente legua, cultura, religión, raza e incluso convicciones políticas, pero que coinciden en el deseo común de perfeccionarse por medio de una simbología de naturaleza mística o racional, y de prestar ayuda a los demás a través de la filantropía y la educación" FERRER BENIMELI, José Antonio. 1994. La Masonería. Madrid: Eudema. p. 22.

¿Pero dónde "entra a escena" la cuestión musical? Parece ser que la primera música que se empieza a practicar habría que encontrarla en las logias "especulativas" y no en las "operativas" -al menos de manera habitual-.

Pensemos por un momento que fue en el seno de las tabernas inglesas del siglo XVII y principios del siglo XVIII donde asistiríamos a los orígenes de la fraternidad francmasónica. A pesar de tener una visión de las tabernas como sitios frecuentados por personas de bajo estrato social era curioso observar como se convertiría en el lugar de ocio de aristócratas, clérigos, personas de clase media (artesanos, negociantes, intelectuales). Era un punto de encuentro para el entretenimiento y la reunión. Sus salones, reservados y organizados en función de la clase social de los clientes, albergaban reuniones parroquiales y de diversas asociaciones. Visto tal contexto se puede pensar que fue lógico que las logias surgiesen en estos términos.

El ambiente musical fue bastante propicio desde la Restauración inglesa (principio de los años 1660). Era frecuente asistir a verdaderos conciertos en las tabernas denominadas "Musick Houses" indicadas con un emblema característico -este emblema eran las armas de la Compañía de los Músicos (el gremio de estos artistas) representados por un cisne y un arpa. Dicho emblema sería posteriormente parodiado por Brookes, dueño de "El Ganso y la Parrilla", antigua "Musick House", y que se convertiría en uno de los sitios de reunión de las primeras logias masónicas-. Incluso en alguna de estas tascas era frecuente encontrar un órgano proveniente de la ocupación y retiro de los mismos durante la guerra civil inglesa. Y no sólo presenciaremos música en los contextos de las fondas sino que también estaría presente en la vida política, religiosa, familiar y, lógicamente, en los teatros.

Pero el uso de la música en las tenidas masónicas no sólo vendría dado por este contexto social favorecedor de la actividad musical -que incluso llegó a contar entre sus miembros a destacados músicos del momento- sino que ésta, ya de por sí, se consideraría, junto con la aritmética, las astronomía, la geometría, la gramática y la retórica, una de las siete "ciencias" o "artes liberales" que deben conformar parte del saber francmasónico; además de tenerla en cuenta como instrumento favorecedor de la unidad entre los participantes dándole, por otro lado, un especial realce a las ceremonias.

La masonería fue evolucionando y expandiéndose a lo largo de los posteriores siglos y con ella, la utilización de la música. En un primer momento sería la entonación de cánticos e himnos por los miembros dentro del contexto de las reuniones, para ir pasando posteriormente a otras formas de realización musical (como por ejemplo voz y acompañamiento, música puramente instrumental, etc.). Formas éstas que se desarrollarían dependiendo del país, del tipo de sistema ritual o incluso en función de la clase de masonería por la que se regulase. Sobre esto último comentar que "hoy en día resulta cada vez más anacrónico hablar de masonería en un sentido unívoco, ya que existen muchas masonerías independientes unas de otras, y dentro de estas mismas se da una variedad extraordinaria de ritos" FERRER BENIMELI, José Antonio. op. cit. p. 44 .

Por ello es necesaria la atenta observación al tipo de rito y de masonería a la que se vincularían músicos, compositores y teóricos del campo musical con tal de llegar a comprender mucho más de cerca sus producciones musicales, ya sean francmasónicas o no, o incluso conocer sobre su existencia y percepción de la vida. Saber discernir, por tanto, entre la naciente masonería inglesa de John Banister o Charles King, la francesa de Naudot o Clérembault, la alemana de Carl Philipp Emmanuel Bach, Schulz, Neefe o Liszt, la vienesa de Leopoldo Mozart, J. Haydn y W.A. Mozart, la finlandesa de Sibelius o la española de Bretón. Y, en definitiva, acercarnos a obras de características y talante francmasónico como pueden ser desde la muy conocida "La Flauta Mágica" K. 620 del mencionado W.A. Mozart hasta la desconocida "Osiris" de Naumann.

Numerosas interrogantes quedan aún pendientes de contestación dado que sería necesaria una mayor profundidad y extensión para proceder a su análisis. Algunas de ellas serían: ¿Se puede hablar de una música auténticamente masónica? ¿qué papel ha jugado la música dentro de la francmasonería y viceversa? ¿qué fue lo que suscitó la afiliaciónde destacadas figuras del ámbito musical de tan dispares períodos históricos y de visiones tan diferentes sobre la música? ¿qué grado de simbolismo masónico podemos encontrar en ella? ¿qué actividades e instituciones musicales promovió la masonería?... entre otras muchas custiones que a ti lector te surgirán.

 

FERNANDO MIGUEL ANAYA GÁMEZ

 

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