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Globalización
Musical |
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No
quiero imaginar
lo triste
y vacía
que podía
haber sido
mi infancia
y adolescencia
sin las diferentes
emociones
que a lo
largo de
muchos momentos
he recogido
escuchando
y aprendiendo
música.
Poco
a poco
uno
va construyendo
la "banda
sonora" de
su vida,
como
si de
una
película
se tratara.
Para
cada
momento
tienes
una
música,
una
música
que
te recuerda
cada
momento.
La
música,
en cualquiera
de sus
manifestaciones,
ha sido
creada
como
lenguaje
de entendimiento
y medio
de expresión
para
el gozo
y disfrute
de las
personas.
Éste
debe
presentarse
libre,
sin
obstáculos
ni ataduras
que
puedan
censurarla
o someterla.
La
música
despierta
la curiosidad
por
otras
músicas,
y vas
buscando
en cada
etapa
de tu
vida
un sitio
en ella,
pasando
por
diferentes
caminos,
parando
en muchos
de ellos
y volviendo
a recorrer
otros,
atendiendo
profundamente.
La
música
siempre
ha estado
a salvo
de manipulaciones,
ganando
batallas
contra
la censura
y la
rígida
estupidez
conservadora
de los
tiempos.
En
esta época
en al
que
nos
mueve
la unificación
de criterios,
la simplificación
y la
comunicación
global,
hay
un peligro
que
ciertamente
está afectando
este
arte
y llena
de obstáculos
sus
caminos,
crece,
ganando
más
adeptos,
manipulando
gentes,
no permitiendo
la comprensión
y el
desarrollo
de otras
músicas,
un peligro
que
se expande
como
una
pandemia
y del
cual
es difícil
sanar.
Nos
dirigimos
a un
mundo
en el
que
la música
es impuesta
mediante
la complicidad
del
mundo
mediático.
Nos
dirigimos
hacia
una
"Globalización
Musical".
Esta
globalización
es especialmente
preocupante
en el ámbito
infantil
y juvenil.
No
deja
de ser
irónico
que,
en los
tiempos
que
vivimos,
rodeados
de tecnologías
que
nos
acercan
en un
mínimo
tiempo
a cualquier
música,
éste
haya
traído
consigo
un efecto
contrario
a la
variedad
y el
conocimiento
de ellas.
Hace
más
de una
década
que
la población
infantil
y juvenil
pasa
más
horas
ante
el televisor
que
en los
centros
educativos.
La capacidad
de manipulación
de estas
empresas
es tan
enorme
como
su tamaño.
La falta
de interés
que
experimentan
los
medios
de comunicación
por
fomentar
y ofrecer
una
cultura
musical
amplia
y variada,
ya sea
por
motivos
de audiencia,
horario
o programación,
ha de
verse
suplantada
por
nuestro
empeño
y esfuerzo
en enseñar
al niño
la historia
y evolución
de todo
tipo
de músicas.
Estamos
obligados
a trabajar
desde
el crecimiento
del
niño/a
y así poder
aprovechar
la sensibilidad
abierta
que
posee
a edades
tempranas,
en los
que
todavía
no ha
desarrollado
prejuicios
sobre
estilos
musicales,
para
que
aprenda
a relacionarse
con
músicas
de
ámbitos
diversos
y a
desarrollar
una
atención
selectiva
ante
la música.
El
pensamiento
autónomo
del
niño/a
referente
a su
música,
debe
conseguirse,
proporcionando
a éste
todos
los ámbitos
posibles
de música.
Sólo
así
tendrá
un
pensamiento
musical
propio,
libre
de cualquier
influencia
o manipulación
externa.
El
perfil
del
alumnado
que
llena
nuestras
aula
nada
tiene
que
ver
con
el alumnado
de hace
10 años.
Sin
embargo,
la didáctica
que
se emplea
ha cambiado
muy
poco
en este
tiempo.
La música
sigue
ofreciendo
de una
manera
ininteligible,
con
demasiado
rigor
y seriedad,
cosas
que
vienen
a potenciar
el ya
de por
sí
establecido
desinterés
por
ésta.
Creo
que
la
única
manera
que
tenemos
de ofrecer
a los
alumnos
las
riquezas
que
nos
ofrece
la música
es intentar
reactivas
en
él
otras
maneras
más
naturales
de vinculación
con
ésta,
olvidadas
e ignoradas,
dentro
de la
seriedad
de nuestra
enseñanza
tradicional.
La
enseñanza
mediante
la escucha,
el juego,
el descubrimiento
o la
improvisación,
vetados
hoy
en casi
todos
los
centros
educativos
de música,
nos
ayudarían
al acercamiento
y la
comprensión
del
niño/a.
Este
enseñanza
recae
hoy
en las
Escuelas
Públicas
de Música,
puesto
que
son
ellas
las
que
pueden
trabajar
a una
edad
temprana
(4 años)
la educación
musical
del
niño/a.
En
Andalucía,
las
Escuelas
de Música
se están
implantando
con
fuerza,
aunque
queden
muy
lejos
de igualar
en alumnos,
medios
y financiación
a otras
regiones
de España,
por
no hablar
de otros
países
europeos
donde
son
ellas
las
responsables
de todo
el proceso
de formación
musical
del
alumno,
por
lo que
se sigue
ofreciendo
la educación
musical
a una
edad
muy
tardía
(8 años).
Es difícil
de entender
porqué el
lenguaje
más
universal
que
existe
no se
empieza
a abordar
desde
el principio
de nuestro
ingreso
en los
centros
educativos,
estableciendo
en el
niño/a
un lazo
de amistad
e inquietud.
Un
importante
número
de niños/as
debidamente
formados
a nivel
musical,
constituye
el público
de mañana
en los
conciertos
y demás
manifestaciones
dadas
por
músicos
profesionales;
un público
a la
vez
iniciado
e interesado
garantiza
la existencia
de estructuras
musicales
(orquestas,
coros,
conjuntos,
etc.)
en actuaciones
regulares
y no
esporádicas;
una
buena
cantera
de futuros
músicos
no puede
desarrollarse
si no
se dispone
de una
buena
base.
La
enseñanza
inicial
es decisiva
para
la calidad
de los
músicos
profesionales.
Constituye
una
base
apropiada
para
la futura
formación
profesional,
y debe
orientar
las
premisas
de la
formación
musical
e instrumental
de manera
a enfocar
con
éxito
estudios
de música
o simplemente
conocimientos
musicales.
La
globalización
no solo
supone
la pérdida
de todo
lo nombrado
anteriormente,
sino
que
también
supone
la pérdida
de descubrimiento
par
el niño/a
que
nos
hablan
de historias,
sentimientos,
conflictos,
etc.
La
música
contribuye
al libre
desarrollo
de la
personalidad.
La sensibilidad
musical
y la
expresión
musical
agrandan
la facultad
del
individuo
de conocerse
a sí
mismo.
Mediante
la música
se conocen
culturas,
se acercan
pueblos,
se establece
un respeto
por
lo diferente
y enseña
a tener
un pensamiento
más
tolerante,
tan
necesario
en los
tiempos
en que
vivimos.
¡No
podemos
dejar
de aprovechar
todo
lo que
nos
ofrece
la música
para
enseñar
y educar!
Creo
que
en
mayor
o menor
medida,
todos
los
profesores
y profesionales
implicados,
somos
conscientes
del
deterioro
que
la
globalización
está produciendo,
relegando
gran
parte
de
la
música
a
un
segundo
plano.
Por
eso,
debemos
de
intentar
activar
la
inquietud
musical
en
el
niño/a
adentrándonos
en
la
música
de
una
forma
amena
y
divertida,
haciéndole
partícipe
de
ella,
utilizando
la
empatía
y
enseñándole
que
no
son
músicas
lejanas
e
incomprensibles,
sino
que
siempre
han
estado
con
nosotros
y
están
llenas
de
vida.
JOSÉ
A.
SOLA
CANTANO
Dr.
Escuela
de Música
"Villanueva
del
Rosario"
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