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> Sierra de las Nieves - Pueblos > Casarabonela
PUEBLOS
   Casarabonela

Hay pueblos en los que si escuchas con atención y miras del modo adecuado puedes captar el rumor del tiempo transcurrido. Esto le pasa a Casarabonela, la morisca, villa mestiza de culturas, ágora de vivencias. Sus calles estrechas y empinadas están cuajadas de callejones sin salida y habitaciones elevadas bajo las que pasa la calle. La herencia musulmana se palpa en cada rincón, donde una hornacina señala el camino a seguir y una fuente ayuda a conocer y comprender. La Castra Vinaria romana, llamada por los árabes Cars Bonaira, es hoy un remanso de paz que deleita al viajero. Desde lo más alto la mirada se pierde por los cuatro puntos cardinales, invitando al paseo urbano o a la caminata natural. Porque en Casarabonela el monte se funde con la calle, el río con la fuente y en la tranquilidad de sus rincones aún perduran los ecos de antiguas batallas entre moriscos y cristianos.

De los monumentos que posee, caben destacar los restos del Castillo, del que hoy se mantienen cuatro torres y algunos restos de lienzos de la muralla.

La iglesia de Santiago se edifica en el siglo XVI, aunque las reformas de siglos posteriores la transforman totalmente. Su planta se divide en tres naves: la central cubierta con bóveda de medio cañón con arcos fajones y lunetos. En el altar mayor destaca la Virgen del Rosario, la imagen del Niño Jesús y la Capilla del Sagrario, así como diferentes piezas de orfebrería. También merece la pena visitar la Ermita de la Vera Cruz o la del Calvario.

De gran interés son las treinta y cinco hornacinas que salpican algunas fachadas. Estos pequeños nichos rematados con arco de medio punto pueden tener su explicación como lararios romanos, demostraciones moriscas de la conversión o frontera del arrabal.

Una de las señas de identidad del pueblo son las fuentes, entre las que destacan el Caño de la Plaza, Fuente del Cristo o el Caño de Álora. También hay que mencionar la Chimenea, resto de una central térmica que antaño producía electricidad. Es la única que queda en muchos kilómetros a la redonda.

 

 

Casarabonela es una de los pueblos de Málaga que mejor ha conjugado su pasado musulmán y cristiano, lo que le ha permitido conservar buena parte del trazado propio de la antigua Cars-Bonaira. Su recurso más preciado es el agua, que mana en innumerables manantiales y crea más abajo del pueblo un bello manto y fértiles huertas, salpicado del blanco de las casas de labranza.

 

 

Artesanía

De los antiguos trabajos artesanales que se realizaban en el pueblo se ha mantenido, a pesar de la mecanización del campo, la talabartería, que reúne elementos puros de la albardonería como son las jalmas (un aparejo relleno de paja que se coloca encima de las caballerías) y sobrejalmas (manta de lana bordada de muchos colores que se coloca encima del aparejo), con elementos de guranicionería: cinchas (una banda o correa que sujeta la montura por la barriga del animal) y ataharres (también llamado retranca, es la banda o correa que sujeta la montura por las ancas del animal). Es fácil ver a las bestias llevar estos aparejos cuando van al campo, casi siempre de la mano de algún mayor del pueblo.

La cerámica también es un elemento importante en la artesanía de nuestros pueblos pues en la mayor parte de ellos existe un taller de cerámica artística.

 

Leyendas

Hubo en Casarabonela un Capitán de los Tercios Españoles, el señor Francisco Ruiz de Villoslada, que murió en la toma de Ostende en 1604, bajo las órdenes del Marqués de Espínola. Sobre él se forjó una leyenda curiosa. Cuentan que desde su partida al frente, su mujer paseaba a diario, acompañada por su ama, en un lugar denominado “La Raja la Vieja”. Este es un enorme peñasco en cuyas grietas aún hoy existen corrales donde se resguarda el ganado. En la parte superior había un nido de águila y un día, en uno de sus paseos observó que el águila del peñasco dejaba escapar algo de entre sus garras, resultando ser un dedo humano portador de un anillo, el de su marido. Al día siguiente de este suceso le comunicaron la muerte del capitán en Flandes.

 

Fiestas

La Semana Santa de Casarabonela es un elemento importante de su patrimonio etnológico. La representación en vivo de la Pasión es famosa en toda la provincia por su dramático realismo. Esta Pasión es la que más se asemeja a los Autos Sacramentales.

El 3 de mayo, el Día de la Cruz, las hornacinas cobran especial protagonismo y las cruces de su interior son deliciosamente engalanadas con flores, así como su entorno, que se adorna para esta celebración vecinal.

En la última semana de julio se celebra la Feria de Santiago en honor al patrón morisco. Pero quizás la fiesta más singular de la localidad sean Los Rondeles. Se celebra la noche del 12 de diciembre, una vez acabadas las faenas de la recogida de la aceituna. Para esta ocasión, la Virgen es procesionada como Divina Pastora, desde la Ermita de la Vera Cruz hasta la Iglesia de Santiago, acompañada por hombres que portan capachas de esparto (llamadas rondeles) envueltas en fuego, mientras las pastorales entonan los primeros villancicos del año. El efecto del fuego iluminando el pueblo es espectacular.

 

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