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Clarinete
y
Requinto |
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Clasificado
como instrumento
de viento-madera,
el clarinete
suena por
la vibración
de una lengüeta
simple.
Sus orígenes
se remontan
al milenio
III a.C.,
cuando ya
existían
en Oriente
instrumentos
que respondían
a principios
sonoros
parecidos,
aunque resulta
imposible
seguir su
evolución
desde entonces.
Sin embargo,
sí puede
seguirse
el rastro
del chalumeau (caramillo),
instrumento
popular
de pequeñas
dimensiones
que durante
la Edad
Media se
tocaba en
Francia
y de cuya
evolución
y perfeccionamiento
surgió el
clarinete
moderno.
El caramillo
era propio
de las clases
campesinas,
por lo que
ningún constructor
puso gran
empeño en
mejorarlo.
Sin embargo,
los fabricantes
de instrumentos
alemanes
se fijaron
en él y
desarrollaron
todo su
potencial
mediante
la inclusión
de un mayor
número de
orificios
y llaves.
A caballo
de los siglos
XVII y XVIII,
Johann Christian
Denner,
considerado
el primero
en construir
un clarinete,
alargó el
tubo del
instrumento
y amplió
su extensión
sonora.
A partir
de ahí,
diversos
constructores
se centraron
en las mejoras
mecánicas
del clarinete,
cuya presencia
en las orquestas
era ya regular
a finales
del siglo
XVIII. Virtuosos
y compositores
explotaron
durante
los siglos
siguientes
las posibilidades
tímbricas
del clarinete,
que había
dejado sus
humildes
orígenes
para convertirse
en parte
imprescindible
de formaciones
de todo
tipo.
A
pesar de
que todos
los clarinetes
responden
al mismo
principio
sonoro (suenan
por vibración
de una lengüeta
simple)
y se tocan
igual, existen
diversos
modelos
que difieren
en dimensiones
y, en algunos
casos, incluso
en forma.
El clarinete piccolo o
requinto,
afinado
en mi bemol,
es el que
posee el
registro
más agudo.
De sonoridad
penetrante,
fue utilizado
por vez
primera
en el año
1830 en
la Sinfonía
Fantástica de
Hector
Beriloz.
En
la
Banda de
Música
de Alozaina
tocan
el clarinete:
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María
Bermúdez
Gaona |
Patricia
Escamilla Elena |
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María
Ríos
Lima |
Manuel
Rueda Sepúlveda |
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María
Dolores Sepúlveda
Rivas |
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