|
Gastronomía |
 |
|
Debido
quizás
a su aislamiento
durante
décadas,
la Sierra
de las Nieves
ha desarrollado
una gastronomía
muy singular
donde lo
mozárabe
y lo morisco
se entrelazan
en suave
simbiosis
con las
costumbres
traídas
por los
repobladores
cristianos
en la Edad
Media.
Existe
una gran
variedad
gastronómica
en la Sierra
de las Nieves,
pero cabe
destacar
una serie
de platos
que, por
extendidos
y familiares,
no pierden
su sello
de auténtica
comida serrana.
Embutidos
de cerdo,
sopas, ensaladas
y gazpachos
forman básicamente
la batería
de entrantes,
fríos
en verano
y muy calientes
en invierno,
echando
mano alos
vegetales
silvestres
que crecen
en las canchas
y matorrales,
como espárragos
trigueros,
cardillos
o tagarninas.
El
malcocinao,
sopas por
encima,
el caldo
puchero,
sopa de
tomate,
de maíz,
de perro...
Todas son
la misma
base con
diferentes añadidos,
que les
otrogan
una riqueza
en el sabor
y una textura
diferente.
Estos platos
son parte
esencial de
la dieta
que las
mujeres
han ido
transmitiendo,
como cálida
herencia,
generación
tras generación.
|
|
|
PLATOS
TÍPICOS.
En la Sierra de
las Nieves existe
una gran variedad
gastronómica. |
|
|
La
comida
más
saludable de temporada
es el mejor y más
saludable legado de la
gastronomía
rural. Los alimentos recién
extraídos
de la tierra se mezclan
y se especian de variada
manera: espárragos
en tortilla, revueltos,
en sopa o como parte de
un pisto o un salmorejo;
las habas con jamón,
en tortilla, formando parte
de un potaje o en pipeo;
si sobra pan, se hacen
migas o sopas; la leche
de cabra que no se beben
las crías
se mezcla con azúcar
para hacer el riquísimo
calostro; un paseo que
acabó
con
el cesto repleto de setas.
Gazpachuelos, majadillos,
cazuelas, pucheros... Es,
como se puede ver, larga,
variada y exquisita la lista
de primeros platos de la
gastronomía
serrana. Cocina perseverante
que no desecha la imaginación
o el arte de cada día.
Pero
aunque más
recatada, no es menos alimenticia
la nómina
de segundos platos. La
matanza genera gran cantidad
de embutidos, realizados
de manera artesanal y secados
al frescor de la montaña.
La caza, protagonizada
por el conejo y la perdiz,
nos deleita con el sabor
intenso de la montería,
y el chivo, alimentado
con los productos más
naturales mientras ramonea
en pechos y cañadas,
se prepara de cien formas
diferentes: frito, en asadura,
caldereta, guisado, en
salsa... Carnes del interior
y pescados de la costa,
que llegaban a los pueblos
de la sierra a lomos de
animales o de hombres que
trocaban proteínas
por hidratos de carbono,
pez por trigo, sal por
enseres de esparto. Trueques
hoy perdidos o sustituidos
por la furgoneta frigorífica
que abastece de los mejores
productos del mar a los
restaurantes de la comarca.
Por ello no hay que olvidar
las moragas de sardinas,
el bacalao, en tortilla,
cazuela o rebozado, los
escabeches de boquerones
o los encebollados.
Y
para acabar, el dulce,
pues en la sierra abundan
los productos naturales
como la miel, castañas,
almendras, membrillos,
granadas, naranjas y limones
y el aceite de oliva. Con
todo ello se preparan tortas,
roscos, bizcochos, pasteles,
dulces, panes, buñuelos,
mermeledas, empañandillas,
pestiños,
galletas, polvorones, mantecados
y un sin fin de variados
platos, definidos por sus
ingredientes, pero mezclados
de forma personal por los
artesanos del yantar en
la comarca.
|
|
|
DULCES.
Después
de comer, llega
el café,
y nada mejor que
acompañarlo
con cualquiera de
la gran variedad
de dulces típicos
de la Sierra. |
|
|
|