Su
fundación
y orígenes
históricos
se pierden
en la lejanía
histórica
de muy antiguas
épocas.
El
patrimonio
cultural
de Alozaina
rebosa
historia.
Ya en el
Paleolítico
Superior
(periodo
Solutrense)
había
familias
disfrutando
de este
enclave
en la
Cueva del
Tajo
de Jorox
o de
las Vacas,
donde se
encontraron útiles
de caza.
En la cueva
de la Murcielaguina
o del Algarrobo
se encontró
un
pequeño
idolillo
en forma
de huso,
que se
conserva
en el
Museo Provincial
de Málaga,y
que atestigua
también
la presencia
del
hombre
durante
el Neolítico
y épocas
posteriores.
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CUEVA
DEL TAJO O DE
LAS VACAS.
Esta cueva está
situada
en Jorox. lo que
demuestra la existencia
de asentamientos
en el valle del Río
Jorox durante el
Paleolítico
Superior. |
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Del
Neolítico
son los restos de la zona
denominada
“la
llaná”,
donde
existía
un poblado
con una
necrópolis
muy amplia,
pero ya
devastada
de la
que sólo
quedan
3 tumbas
en buen
estado
de conservación.
En
la "Cueva
de la Mesa " se
descubrió
un
enterramiento y dos trompetillas
de oro de la Edad de Bronce,
que se encuentran en el
Museo Arqueológico
de Málaga.
De la época
de los
iberos,
tal vez
fenicios,
se han encontrado
tumbas
con vasijas
decoradas
y otros
objetos.
Existen
vestigios
urbanos
romanos,
encontrándose
en el
paraje
de Ardite
asentamientos
de familias
que habitaban
la zona
de forma
estable
pero sin
llegar
a conformar
una urbe,
con lo
que se
supone
prestaban
servicios
a los viajeros
que utilizaban
esta zona
como descanso
en la
ruta hacia Acinipo (Ronda)
o hacia Cartima o Malaca buscando
la salida
al mar.
Estos
pobladores
tenían
como forma de vida la agricultura
y la ganadería
a pequeña
escala. Aún
se vislumbra lo que fue
una pequeña
necrópolis
en el denominado Cerro
de Ardite.
Los
romanos
también
nos dejaron su huella en
el partido del Monte (zona
de Albar), donde se encontraron
una columna y una especie
de ara, y en la zona del
Valentín
también
es rica en restos romanos
y árabes.
Han aparecido
ánforas
en Italia firmadas por
alfareros de estas tierras
que supuestamente las utilizaban
para comerciar con ellas
o llenarlas de aceite para
alimentar al Imperio, aunque
no se han encontrado restos
de molino de esta época,
aunque posiblemente hayan
existido.
Con
la llegada
de los
musulmanes
se construyen
las atalayas
de Ardite
y de "Aloçaina",
que se convertiría
en una pequeña
fortaleza,
origen de
la
villa y
que dio
nombre
al pueblo.
La
presencia
musulmana
es mucho
más
evidente, y en el s. VIII
ya se habían
introducido explotaciones
agrícolas
en su alfoz. La población
cuenta con el gentilicio
de “pecheros”
y
que está
en
contraposición
al de los habitantes de
la vecina Casarabonela,
conocidos como “moriscos”.
Estos apelativos no son
de ayer ni de anteayer,
sino que tienen su origen
en la mismísima
Reconquista por los Reyes
Católicos.
Rendida
Álora
y tomada aquella baja zona,
también
por esas fechas cae Alozaina,
el 20 de junio de 1484.
comoquiera que el término
fue repoblado con gentes
venidas de fuera, además
de los que se quedaron
y no participaron en ninguna
revuelta, todos a su vez
tuvieron en cierta medida
bienes y haciendas, por
los que tenían
que pagar
“pecho”
o
tributo. Es decir, que
con el vocablo
“pechero”
se
denominaba a todos los
súbditos
de la Corona que no eran
nobles y, por tanto, no
estaban exentos de tributos.
El término
“pechero”
se
atribuyó
a
las gentes
de Alozaina
porque
eran fieles
en los pagos.
En
cuanto
a personajes,
aquí nacieron,
por ejemplo,
el doctor
Ramirez,
que llegó
a
ser presidente
de la República
Argentina;
Diego
Marín
Sepúlveda,
que fue
presidente
nacional
del sindicato
de Comunicaciones,
Corcho
y Vidrio;
José Aguilar
Rojas,
primer
director
y Francisco
Sánchez
(maestro),
fundadores
de
la Banda
de
Música
más
antigua
de
la
provincia
de
Málaga.
Además
de
la
bailaora
Rita
Ortega
Feria,
hermana
de
la “señá
Gabriela”,
madre de
los toreros
“Gallo”;
así como
María
Sagredo,
heroína
de Alozaina,
nombrada
alférez
de
los
tercios
españoles
y
heredera
por
su
valentía
de
unas
haciendas
moriscas
en
Jorox,
recibidas
en
su
casamiento.
El
escudo
representa
la
acción
de
María
Sagredo,
quien
defendió
la
villa frente
a los moriscos,
arrojándoles
colmenas
de abejas,
cuando éstos
intentaban
tomarla
durante
la rebelión
de 1570,
en un
momento
en que
estaba
ocupada
sólo
por
mujeres,
niños
y
ancianos.
A
continuación
ampliamos
este
evento,
digno
de
guión
cinematográfico
y
que
en
breve
será
plasmado
en un pentagrama
mediante
sonidos
y ritmos
por José
Aguilar
Lima, compositor
y músico
de nuestra
Banda.
Relatamos
la historia
completa.
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MARÍA
SAGREDO.
Representación
de la obra "María
Sagredo"
por
el grupo de teatro
"Arco"
durante
la semana culural
de Alozaina 2005. |
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En
efecto, terminada la campaña
de Álora
con la toma de la plaza
el veinte de junio de 1484
por los Reyes Católicos,
éstos
deciden continuar la lucha
por la garbía
malagueña,
dirigiéndose
hacia Casarabonea, que
opone resistencia, llegándose
a luchar en las huertas
de su alfoz con grave quebranto
para las tropas cristianas.
El rey se rehace en
Álora
y envía
al Conde de Belalcázar
para que pacifique la zona,
mientras
él
se dirige hacia Alozaina
que había
ofrecido su rendición,
junto con Jorox, al Marques
de Cádiz,
mediante cartas que suscribieron
los Alfaquíes
de la villa, atemorizados
por el asalto y rendición
en Álora.
Esto sucede el veintiuno
de junio de 1484, hace
más
de quinientos años.
Se
realizan las ceremonias
de entrega de la villa
y el rey vuelve a su Real
en Álora.
Entretanto el Conde de
Balalcázar
sigue intentando pacificar
el Alfoz de Casarabonela
pero en una de las escaramuzas
es herido de muerte. Gutiérrez
de Sotomayor, Conde de
Belalcázar
y Gran Maestre de Alcántara
era muy apreciado por los
Reyes y las tropas que
le llamaban por su juventud
(veinticuatro años)
y su gentileza,
“El
Conde Lozano”.
Las consecuencias no se
hacen esperar y la villa
de Alozaina es incendiada,
talados los campos, entre
otros los muy productivos
de Ardite, y arrasadas
las cosechas.
Alozaina
se despuebla y así permanecerá
algún
tiempo. Es el destino de
muchos lugares reconquistados,
ocupación,
destrucción
y posterior repoblación
por cristianos viejos a
los que se les entrega
tierras y bienes. Así se
va creando la nueva villa
de Alozaina, ya como asentamiento
abierto alrededor de los
restos de su castillo.
Surge
en el s. XVI la rebelión
de los moriscos y Alozaina
protagoniza un notable
suceso en las escaramuzas
y luchas que van sucediéndose
hasta ser totalmente dominada.
En
abril de 1570, informado
Abén
Aboó,
cabecilla de la rebelión,
de los acontecimientos
de Ronda, envía
a su hermano El Galip para
que encabece la algarada
desde la Axarquía
hasta la Serranía
de Ronda. El Galip cae
preso en Álora
y es condenado a muerte.
Los monfíes
rondeños
se reúnen
en Tolox y saquean Alozaina
el siete de julio de 1570.
Los socorros no tardan
en llegar, pero no pueden
evitar la destrucción
de varias viviendas.
Describen
diversos historiadores
el episodio del saqueo
de Alozaina; entre otros
Guillén
Robles, Mármol
Carvajal, Hurtado de Mendoza,
Medina Conde, y más
reciente Vázquez
Otero.
El
cinco de julio se juntan
aguardando la llegada
de El Galip, en Tolox,
como decíamos,
tres mil hombres acaudillados
por Alfor, Lorenzo Alfaquí
y
el Jubeli y se acuerda
marchar sobre Alozaina,
que estaba habitada por
cristianos, avanzando
por el camino de Yunquera,
y quedan emboscados y
preparados para el ataque
el siete de julio. El jueves,
ocho de julio, según
Mármol
Carvajal bajan hacia
la villa formando escuadrones
aparentando ser cristianos
que venían
de El Burgo, engañando
a los observadores
que trabajaban los campos.
Sin embargo hay unas
escaramuzas con dos
segadores y cunde la
alarma. Empiezan a tocar
las campanas a rebato
y acuden dos escuderos,
pues el resto estaban
en Coín.
Mientras uno va en
busca de socorro, el
otro, Ginés
Martín,
se apresta a la defensa.
Recurre a las mujeres
y niños
y algunos hombres
que encuentra, ya que
casi todos estaban
trabajando. Las mujeres
asumen el papel de
defensores, vistiendo
ropas y sombreros masculinos
y colocándose
visibles, para dar
sensación
de alerta y defensa.
Los moriscos se reparten
y atacan, caen diecisiete
de ellos y heridos
más
de setenta.
María
Sagredo, doncella, ve
caer a su padre Martín
Domínguez,
y peleando como esforzado
varón,
defiende una torre por
la que ya escalaban
los atacantes. Da muerte
a un morisco e hiere
a otros muchos. Viendo
que no consigue detenerlos
les arroja unas colmenas
que allí
había
de las que se desprende
un enjambre de abejas
que ataca y persigue
con furia a los sitiadores.
Dice nuestro entrañable
historiador Vázquez
Otero que huyeron exclamando:
“María,
malditas sean las moscas
de tu tierra”
los
moriscos se retiran,
pero incendian cuanto
encuentran a su paso;
más
de treinta viviendas
son destruidas. Aquella
misma tarde llegaron
socorros y Arévalo
de Zuazo llega al día
siguiente y deja guarnecida
la villa con soldados.
Felipe
II premia a esta heroína
nombrándola
Alférez
de los Tercios Españoles
con graduación
y empleo y dándole
heredades en Jorox
como dote para su casamiento.
Este
episodio tan significativo
en la vida de Alozaina,
ha merecido el respeto
de la villa, plasmado
en la conservación
de
éste
en la memoria de todos
los
“pecheros”,
e incluso, su representación
gráfica
como símbolo
de la población. |
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El
Ayuntamiento en sesión
de ocho de mayo de 1897
decide dedicarle el nombre
de una calle, relatándose
en el acta de dicho día
el suceso, que había
sido narrado en el Diccionario
Geográfico
Malacitano (suplemento),
al tratar de la villa de
Alozaina. Existe, en azulejos,
una representación
gráfica,
e los alrededores del torreón,
hoy recuperado para deleite
de todos,
“pecheros”
y
visitantes, para que se
recuerde el suceso. La
Casa de la Cultura adquiere
también
el seudónimo
de “María
Sagredo”.
A
mediados del siglo XIX
la villa de Alozaina vivió una
época
muy prospera. Tenía
cerca de 4000 habitantes
y se editaba un periódico,
El Reformista Administrativo,
que dirigía
F. Martín
de la Curz. Contaba , además
con tres librerías
y otros tantos corresponsales
del periódico
y dos médicos.
En el terreno industrial,
existían
dos molinos de zumaque,
nueve de aceite y seis
de harina. La afición
a la música
era tal que, aparte de
nuestra ilustre Banda,
se fundó un
coro parroquial y se hacían
representaciones de zarzuelas.
Hoy
día
contamos con un coro rociero,
una agrupación
teatral, un grupo de baile,
varias cantantes de copla
y como no, la Banda de
Música
de Alozaina.
Todo
esto nos viene a recordar
que es un pueblo vivo
y con ganas de vivir y,
que sin la aportación
desinteresada de sus gentes,
estas manifestaciones culturales
serían
imposibles.
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