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Francisco
Aguilar
González |
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Francisco
Aguilar
González
era uno
de los últimos
supervivientes
que conocieron
aquellas
primeras
bandas de
música.
Paco
Roque, impedido
en su sillón,
tenía sus
facultades
mentales
perfectamente,
demostrando
una gran
memoria,
por lo que
no fue difícil
hacerle
recordar
su vida
y la historia
de la música
que él había
oído y conocido.
Nació
en 1907,
a los 7
años empezó
a estudiar
música
con Pepito
Roque y
con su
padre Francisco
Aguilar,
con 9 años
ingresó
en la Banda
tocando
el trombón
de pistones.
Aprendió
música
con el método
que tenía
el “maestro
Pepito
Roque” y
ensayaban
en una
casa de
la calle
mesón.
Su primera
salida
a otro pueblo
fue a Guaro,
siendo
director
Diego Aguilar,
era 1916.
Estuvo
en la Banda
hasta 1943.
su retirada
se debió
a que se
hartó de
tocar sin
cobrar
y de perder
muchas
veces “la
peoná”
para alimentar
a su familia.
Y también
por la
incomprensión
con que
eran tratados
los músicos
en Alozaina.
En
los treinta
años
que
perteneció
a
la Banda,
recuerda
haber
cobrado
25 pesetas
en Alozaina
en una
feria
de
Santiago.
Una de
las pocas
veces
que
cobró algo
y tras
insistirle
mucho
al
director
para
que
le pagara
o de
lo
contrario
no tocaba.
Los demás
compañeros
tomaron
la
misma
actitud
y consiguieron
las
25 pesetas.
La
culpa
no
era
del
director,
sino
del
alcalde
que
no quería
pagarles.
A la
noche
siguiente,
el
director
fue
a pedirle
el
dinero
a la
primera
autoridad
municipal,
y la
respuesta
fue
una
frase
para
la
posteridad:
“que
te
paguen
los que
bailan…”.
Por el
contrario,
a cualquier
pueblo
donde
iban
eran
recibidos
a la
entrada
con grandes
muestras
de afecto,
incluso
por las
primeras
autoridades.
Hombres,
mujeres
y niños,
salían
a las
afueras
del
pueblo
a recibirlos
en
medio
de
aplausos
y vivas.
En
aquellos
años
a cada
actuación
se
le
denominaba
“una
tocata”.
Paco Roque
recuerda
haber
cobrado
hasta
mil
pesetas
por tocata,
para toda
la Banda.
Además
, los
invitaban
con una
garrafa
de vino,
que la
colocaban
junto
a
ellos,
y entre
pieza
y pieza,
llenaban
el jarro
y bebían
un “trinque”.
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BANDA
DE MÚSICA
DE ALOZAINA
EN 1940.
De pie de derecha
a izquierda:
Juan Aguilar
González,
Antonio Sánchez
Aguilar, Andrés
Muñoz
Aguilar, José Muñoz
Aguilar, Cristóbal
González
García,
Antonio Sepúlveda
Rubio, Francisco
Aguilar González,
José
Navarro Almagro.
Sentados
de derecha a
izquierda: Francisco
Aguilar Guerrero,
Antonio Almagro
Trujillo, Felipe
Trujillo Domínguez,
José
Torres
Rojas.
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Casi
todos los
músicos
tenían
novias
en los pueblos
a donde
iban. Eran
tratados
como artistas.
En aquellos
años, en
los que
no había
radio,
ni televisión
la música
era esperada
con deseo
y cariño.
Era tal
su fama
que aunque
en Ronda
y Coín
había
Bandas,
contrataban
a la de
Alozaina
en todos
los pueblos
de la comarca.
Decía
Paco Roque
que los
obispos
de entonces
viajaban
por estos
pueblos
más que
los de
ahora.
Cuando realizaban
la visita
pastoral,
la Banda
de Música
los recibía
a la entrada
de cada
pueblo
y si en
un día
visitaba
varios
pueblos,
la Banda
se iba
una hora
antes para
recibirlo
en cada
uno de
ellos.
En cierta
ocasión
caminaba
el Sr.
Obispo
de vuelta
hacia Pizarra,
y el arriero
le preguntó: “Señor
Obispo,
¿por qué
vuelve usted
tantas veces
la cabeza
para atrás” A
lo que
contestó: “No
sea que
vaya a venir
la música
de Alozaina”.
Cuando
se trasladaban
de un
pueblo
a otro llevaban
los instrumentos
en bestias,
y a veces
a las
espaldas.
En
los años
veinte
fueron
contratados
para ir
a Cártama,
junto a
la Banda
de Música
de Coín.
Se festejaba
la bajada
de la Virgen
de los
Remedios
desde la
ermita
del pueblo;
con la
condición
de que
la Banda
que tocara
mejor se
quedaría
con toda
la feria.
Cuando
llegaron,
venía ya
la Virgen
bajando
acompañada
por la
banda de
música
de Coín.
Ellos estaban
temerosos
porque
llevaban
algunos
músicos
novatos.
Pero cuando
oyeron
tocar a
la Banda
de Coín,
se dijeron: “El
contrato
es nuestro…”.
Dejaron
que llegara
la Virgen
a la iglesia
y que
tocara
la Banda
de Coín.
Ellos
se retiraron
a la salida
del pueblo
y tocando
un pasacalle,
vinieron
calle
adelante
hasta
la puerta
de la
iglesia.
Todas
las gentes
que salían
de la
iglesia
se le
agolparon
a su alrededor
aplaudiéndoles.
La primera
autoridad
les felicitó
y consiguieron
el contrato.
El
Alozaina,
como no
cobraban,
les gustaba
irse de
serenata
y divertirse
por su
cuenta.
Pero ni
eso a
veces les
estaba
permitido.
En más
de una
ocasión
un Teniente
Alcalde
que no
les caía
bien, les
mandaba
los municipales
a perseguirlos
para que
no tocaran
serenatas.
Cualquier
día era
bueno
para salir
de serenata,
pero sobre
todo en
Navidad,
Carnaval
y en las
ferias.
Desde
Navarra
recibían
anualmente
del maestro
Fistero
obras nuevas.
Sólo pedían
las partituras
para los
instrumentos
que ellos
tenían.
El dinero
se lo enviaban
por giro
postal.
Entre las
obras que
tocaban
citamos:
chotis,
pasodobles,
marchas
de procesión,
mazurcas,
valses…
Recuerda
Paco, que
fueron
contratados
por el
Ayuntamiento
de Pizarra
para recibir
al rey
Alfonso
XIII con
motivo
de la inauguración
del pantano
del Chorro.
Allí, en
la estación
del tren,
tocaron
ante el
rey, la
“Marcha
de los
Infantes”
y el Himno
Nacional.
Era el
año 1921.
Se hicieron
trajes
nuevos
que fueron
confeccionados
por Frasquita
Aguilar
(hermana
de Pepito
Roque).
Cada músico
se compró
la tela
que fue
pagándola
a plazos.
El “maestro”
tenía tres
rayas en
la gorra
y una sardineta
en la bocamanga.
Los músicos
tenían
dos rayas
en la gorra.
El traje
era de
color verde
y caqui.
Algunos
instrumentos
eran propiedad
del “maestro”
y otros
de cada
músico.
Francisco
Aguilar
González
(Paco Roque),
murió el
día once
de abril
de 1989.
Con él
se nos iba
también
una de
las grandes
fuentes
de información
y un gran
músico.
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