El
Valle del
río
Jorox está situado
a a
unos 4 kilómetros
de Alozaina,
en ese límite
difuso que
une y separa
a la Sierra
de las Nieves
de la fértil
comarca
del Guadalhorce,
lo que lo
convierte
en uno de
los enclaves
naturales
con más
variedad
paisajística
de la zona.
Se trata
de una pequeña
dehesa que
arranca
en el diseminado
rural de
Jorox, dentro del
término
municipal
de Alozaina.
El agua
del río
Jorox, manantial
magnánimo,
se distribuye
por una
completa
red de acequias y
albercas
de origen
árabe,
para ser
utilizada
como fuerza
motriz de
un total
de nueve molinos
(varios
de ellos
restaurados),
así como
para el
riego de
los fértiles
bancales,
que acogen
ricos y
frondosos
huertos.
Durante casi
todo el
año,
el nivel
hídrico
de este
arroyo es óptimo
dando un
contraste
único
dentro de
la Sierra
de las Nieves,
debido a
sus grandes
profundos
cañones,
sirva de
ejemplo
el “Charco
de la Caldera”.
La
principal
peculiaridad
de este
valle de
Jorox es
el contraste
que ofrecen
el cañón
o garganta
que sirve
de cabecera
al arroyo
y las huertas
y frutales
que acompañan
al curso
del mismo
durante
su primer
tramo.
Este
enclave
de población
no es nada
reciente,
está
poblado
desde el
Paleolítico.
De hecho,
en la zona
se han encontrado
algunos
antiguos
molinos
de origen
árabe,
lo que demuestra
su importancia
en otras
épocas.
Además,
se han encontrado
restos de
lo que fue
una iglesia
rupestre
e incluso
algunos
vestigios
que evidencian
asentamientos
prehistóricos
en la zona.
Pero
si por
algo resulta
obligada
la visita
a este
pequeño
valle es
por su
estampa
paisajística.
Desde la
carretera
que sirve
de acceso
a la pedanía,
se puede
observar
el contraste
entre
las rocas
calizas
y los
travertinos
y las
zonas de
regadío.
Pero,
sin duda,
por su
magnitud,
impresiona
el cañón
que recuerda
al visitante
que se
trata
de una
zona de
influencia
de la
Sierra
de las
Nieves.
Entre
estas
impresionantes
paredes
pétreas
que
parecen
querer
elevarse
hasta
el infinito,
el verde
de la
vegetación
cobra
el protagonismo
cromático.
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EL
VALLE DEL RÍO
JOROX.
En esta panorámica
se puede apreciar
el bello paisaje
de Jorox y el
contraste entre
el cañón
que sirve de cabecera
al río
y las huertas
situadas más
abajo. |
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En
la zona, se encuentran
numerosas grutas y simas,
lo que lo convierte en
uno de los enclaves preferidos
por los espeleólogos.
Los aficionados al senderismo
también
pueden disfrutar de la
belleza de este paraje
a través
de la ruta que une la pedanía
de Jorox con el pueblo
vecino de Casarabonela.
Este
itinerario se
realiza por
un camino
forestal situado
a unos
setecientos metros
de la
aldea, donde
s e
indica el
acceso al
Pinar de
Jorox. A
través
de
esta
ruta,
se
asciende
por
el
Llano
de
la
Chacha
y
el
Puerto
Martínez
hasta
alcanzar
Casarabonela,
en
un
duro
recorrido
de
más
de
veinte
kilómetros
en el
que se
puede disfrutar
de una
impresionante vista
del Valle
del Jorox.
Así,
se puede apreciar cómo
desde la garganta inicial
se va abriendo paulatinamente
hasta adaptarse a características
más
propias de la comarca del
Guadalhorce, como resulta
ser el extenso olivar que
rodea a la localidad de
Alozaina. Allí predomina
la apreciada variedad manzanilla
o también
conocida como aloreña,
un tipo de aceituna de
mesa muy valorada por su
tamaño
y sabor, además
hay una feria dedicada
a la recolecta de la misma,
en torno al 12 de septiembre
donde se puede degustar
este manjar en la fiesta
de la Aceituna.
En
el núcleo
de Jorox, hay algunas casas
rurales, que ofrecen como
principal atractivo la
tranquilidad y el sosiego
que se respira en esta
zona, sin renunciar al
encanto de un asentamiento
rústico.
Además,
esta aldea resulta ser
un lugar estratégico
para aquellos que quieran
conocer las tierras que
preceden al Parque Natural
de la Sierra de las Nieves.
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