Una
nueva perspectiva
espera al
viajero
que acude
a contemplar
la naturaleza
de Sierra
de las Nieves.
Es la magia
que emana
de lo original,
de lo primario,
una magia
forjada
por el paso
del tiempo
y el correr
del agua
entre las
piedras.
En
la Sierra
de las Nieves
el verde
tiene decenas
de tonalidades,
una por
cada una
de las plantas
que cubren
valles y
montañas.
La riqueza
de flora
y fauna
no es una
casualidad.
Es fruto
de su privilegiada
situación,
frontera
natural
entre Europa
y África.
Gracias
al influjo
de ambas
regiones
y a las
grandes
modificaciones
climáticas
de su historia,
en un área
de pocos
kilómetros
cuadrados
se encuentran
elementos
alpinos,
subtropicales
y norteafricanos,
que han
generado
una gran
diversidad
de endemismos.
La
riqueza
y variedad
de su naturaleza
ha llevado
al hombre
a proteger
su territorio,
primero
como Reserva
de Caza,
luego como
Parque Natural,
para más
tarde ser
catalogada
internacionalmente
como Reserva
de la Biosfera.
La
comarca
de la Sierra
de las Nieves
engloba
nueve pueblos
(Alozaina,
Casarabonela,
El Burgo,
Guaro, Istán,
Tolox y
Yunquera)
y su territorio
abarca tres
áreas geográficas:
la Serranía
de Ronda,
el Valle
del Guadalhorce
y la Costa
del Sol
Occidental.
La altitud
oscila entre
los cien
metros del
pantano
de Río Verde
y los 1919
del Pico
Torrecilla,
la cumbre
más elevada
de la provincia
de Málaga.
La
variada
naturaleza
geológica
del terreno,
en el que
se pueden
hallar
diferentes
sustratos,
desde calizas
y mármoles
hasta esquistos,
cuarcitas
y peridotitas,
ha influido
poderosamente
en la vegetación.
La complicada
orografía
determina
también
la cuantía
de las
precipitaciones
y las variaciones
en la temperatura.
Sierra
de las Nieves
mira al
mar Mediterráneo
por el
sur (Istán
y Ojén),
al valle
del Guadalhorce
por el
este (Casarabonela,
Alozaina,
Guaro y
Monda)
y al norte
en El Burgo
y Yunquera.
En el caso
de Tolox,
las sierras
litorales
han cerrado
el espacio
por el
sur y el
suroeste,
lo que
ha aislado
el territorio,
imprimiendo
un marcado
carácter
continental
a sus tierras.
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LA
SIERRA DE LAS
NIEVES.
Vista panorámica
de la Sierra de
las Nieves tomada
desde Jorox (Alozaina).
Se pueden observar
las 3 unidades paisajísticas
presentes en la
sierra. |
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Desde
el punto de vista paisajístico
encontramos 3 unidades
diferentes:
- Sierras
Blancas. Predominan las
rocas sedimentarias como
calizas y dolomías
cuya erosión
por el agua origina relieves
muy característicos
de dos tipos, uno subterráneo
con presencia de numerosas
cuevas y profundas simas
y sumideros y otro superficial
con cañones,
tajos, torcales, lapiaces,
etc. Por encima de los
1000 metros la vegetación
estaría
constituida por la formación
boscosa de pinsapares,
pero no siempre ocurre
así,
pues en muchos lugares
están
sustituidos por matorrales
y pastizales, lo cual
responde a diversas causas,
siendo la principal la
actividad humana. Por
debajo de los 1000 metros
la vegetación
potencial son los quejigales
y encinares, pero en gran
parte han sido sustituidos
por pinares y matorrales.
Es muy interesante la
vegetación
de alta montaña
donde se da una variedad
de quejigo de alta montaña
(Quercus alpestris),
y otras plantas como el
tejo, la sabina rastrera,
mostajo, enebro rastrero
y matorrales almohadillados
por adaptación
al frío.
- Sierras
Bermejas. Las rocas que
marcan claramente las
características
peculiares de esta unidad
son las peridotitas, de
origen magmático
que presentan una coloración
rojiza por contener minerales
de hierro que se oxidan
al contacto con el aire.
La presencia de metales
pesados en las peridotitas,
las fuertes pendientes
y la pobreza del suelo
hacen que solo se desarrolle
una vegetación
de pinares y escaso matorral.
Estas condiciones hacen
que esta unidad presente
escasa actividad humana.
- Sierras
Pardas. Formadas por materiales
geológicos
de origen metamórfico
bastante alterados por
la erosión.
Están
situadas en zonas de menor
altitud y de clima más
suave, por lo que han
sido tradicionalmente
explotadas para la agricultura.
La
fuerza y la rapidez, en
una escala geológica
de millones y cientos de
millones y cientos de millones
de años,
con que se formaron las
montañas
y el efecto del agua sobre
la roca caliza, han generado
una gran cantidad de acuíferos
(carbonatados y detríticos),
que se alimentan de las
lluvias. Las sierras rondeñas,
así como
Sierra Blanca y de Mijas,
son, por tanto, inmensos
depósitos
subterráneos
de agua, que salen a la
superficie por multitud
de manantiales, dando forma,
en unos casos, a los grandes
ríos,
como el Turón,
Seco, Grande, Guadalteba,
Verde, Real y Ojén,
y en otros a pequeños
arroyos que acaban confluyendo
en las cuencas importantes.
Esta agua es básica
para el entorno, pues le
provee de cierta humedad
durante el caluroso verano
meridional. Además,
es de muy buena calidad,
perfectamente potable y,
en el caso de Fuente Amargosa,
en Tolox, de uso medicinal.
En
Sierra de las Nieves aparecen
cuatro diferentes pisos
bioclimáticos:
el termomediterráneo
(hasta aproximadamente
los 900 metros, donde aparecen
dos variantes: el seco
y el subhúmedo),
el mesomediterráneo
(a partir de los 1000 metros,
también
con variantes seco y subhúmedo),
el supramediterráneo
(por encima de los 1700
metros ). Las diferencias
de sustrato, altitud, temperatura
y precipitaciones determinan
la flora y la fauna.
La
Sierra de
las Nieves cuenta con
excelentes representaciones de
alcornocales, encinares
y matorrales mediterr áneos; extensos pinares
aut óctonos y
de repoblación; y
una flora rupícola y
de montaña de altísimo interés, cuyo
elemento más
singular es el
quejigo de
montaña
o roble
andaluz ( Quercus alpestris), encontrándose los
mayores ejemplares en
la zona
de Cerro Alto
y en la Cueva del
Oso. En la
zona de
alta monta ña abundan los
quejigales acompa ñados de
sabinas y
enebros, mientras que
en las
zonas más
bajas y
resguardadas se
dan, además del
pinsapo, los
encinares y alcornocales, castañares y
bosques de
pinos. También
existen amplias zonas cubiertas por
matorrales mediterráneos
donde destacan
la jara, el
romero, el tomillo, los
espliegos, los
lirios y las aulagas. Pero
la estrella bot ánica de
Sierra de
las Nieves es
el pinsapo ( Abies pinsapo). Este abeto, cuyo origen se remonta a
épocas glaciares, encuentra en esta Reserva de
la Biosfera su
mayor
área de
distribución mundial. Se
trata de
un abeto de
hasta 30 metros de altura, de
copa piramidal y con ac ículas rígidas, gruesas y
punzantes dispuestas de forma
radial.
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EL
PINSAPO DE LAS
ESCALERETAS.
Aunque el pinsapo
es un abeto de
forma cónica,
algunos ejemplares
presentan otras
formas diferentes.
Uno de esos ejemplos
es el pinsapo de
las Escaleretas,
que es
un ejemplar de excepcionales
dimensiones situado en
el término
municipal de Parauta
y declarado desde
2001
como Monumento
Natural. |
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Al igual
que en
el caso de la flora, la
amplia variedad de
condiciones ambientales y,
por ello, de ecosistemas, junto
con la propia riqueza de
formaciones vegetales y
elementos de
relieve, hacen
que la fauna presente sea
enormemente diversa
e importante. As í
pues, nos
encontramos con
195 especies de
vertebrados,
entre los que
destacan
el
águila real,
la nutria
(Lutra
lutra), el
mufl ón
o la
cabra
hispánica (Capra
pyrenaica), considerada como
la "reina"
de estos
parajes, que
encuentran en
este territorio un
excelente refugio. Aunque
en menor cantidad, cuando
el sol
se pone,
los corzos
bajan a
beber agua
a los abrevaderos
de Carboneras. En
cuanto
a las aves,
apenas
quedan
parejas de
alimoches,
aunque
existe
una mayor
presencia en
los cielos
del azor,
el gavil án, el
cernícalo, el
halcón peregrino y
el buitre leonado.
Tambi én anidan pájaros como
los verderones, jilgueros y
mirlos, roqueros, vencejos, picapinos y
torcecuellos.
Otros de
los animales
caracter ísticos
de estos parajes son
las perdices
y los conejos, el
meloncillo
o peque ños
roedores como
las ratas
y los topos,
además
de reptiles
como culebras, víboras,
lagartos
y lagartijas, sin
olvidar
a las ranas
y otros
anfibios.
Se pueden
ver zorros
merodeando por
las amplias
superficies, sin
olvidar
las grandes
truchas
que surcan
el cauce
del R ío
Verde, siempre
acechadas por las
nutrias.
Estamos,
por tanto, ante un variado
mosaico de naturaleza privilegiada,
en el que el ser humano
ha esculpido su historia.
Pero hombre y biosfera
no siempre anduvieron tan
unidos como ahora. Hoy,
una nueva filosofía
recorre Sierra de las Nieves:
el “desarrollo
sostenible”.
Así,
el hombre hace del paisaje
su memoria, al cuidar los
bosques y los ríos,
a la vez que protege su
patrimonio cultural y etnológico.
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